Waleska Rivera

Presidenta

Asociación de Industriales de Puerto Rico

Ante la degradación de los bonos de Puerto Rico que hemos sufrido en los últimos días, la tentación es salir corriendo a legislar, recomendar e implementar medidas de emergencia fiscal. Debemos actuar con premura pero  no a la ligera.

Los puertorriqueños nos hemos colocado en esta situación por dos razones principales; la primera, y debemos asumir responsabilidad todos porque  hemos gastado más de lo que teníamos, pasando el límite de crédito,  y tomado decisiones político partidistas.   Pero también, nuestra situación es producto de situaciones mundiales, de políticas económicas transnacionales que inciden en nuestra economía y sobre las cuales tenemos poco control.  Debemos mirar al lado y ver otros países. Incluso el Fondo Monetario Internacional declaró  en los años 2009-2010 que la economía mundial había entrado a una grave recesión que ocurre al mismo tiempo que la más peligrosa crisis financiera en los mercados financieros maduros desde la década de 1930. Es evidente que, al habernos globalizado, el catarro de uno es la pulmonía de otro.

En materia fiscal, ¿qué exige de nosotros esta crisis?  Nos exige ponderación y solidaridad. Ponderación para acoger e implantar medidas que sean viables y efectivas a largo plazo.  Solidaridad para pensar en comunidad para lograr un pacto social.  No hay lugar para la improvisación. No podemos darnos el lujo de implantar medidas que luego no podamos sostener a mediano y largo plazo. Ahora que se perfila una revisión de nuestro Código de Rentas Internas es vital que hagamos análisis profundo del impacto que tienen las medidas impositivas pero también de los incentivos.  Recordemos que lo que incentivamos en unos lo pagamos otros. Por tanto, debemos desarrollar esta cuidadosa ecuación que nos permita balancear el estímulo a nuestro desarrollo económico con nuestras expectativas de servicios de excelencia.

Las decisiones fiscales que tomemos a corto plazo no pueden afectar el desarrollo económico a largo plazo.   Así que,  vísteme despacio que voy de prisa.