La Ley para el Cumplimiento con las Deudas y Recuperación de Corporaciones Públicas crea un mecanismo legal para que las corporaciones públicas puedan reestructurar sus deudas cuando han agotado todas las alternativas financieras. Sin embargo, no es una Ley de Quiebras per se, pero permite negociar con los acreedores de una forma ordenada facilitando que puedan maximizar los valores que reciban.

Con la aprobación de esta ley se estaría ejecutando una medida extrema que representa un gran cambio en paradigma gubernamental; en el cual la ecuación de salud y sostenibilidad fiscal no se mantiene únicamente mediante el aumento en cobros o recaudos, sino en un esfuerzo real en lograr la reducción de costos operacionales y se obliga a lograr eficiencias y transparencia en las corporaciones públicas.

Nosotros como pueblo hemos dejado en manos de las corporaciones públicas los servicios básicos de energía y agua. El fracaso fiscal de éstas puede representar una situación de emergencia pública que ya no puede esconderse con refinanciamientos o aumentos de tarifas. No nos quede la menor duda, las corporaciones tienen que pagar sus deudas y asegurar que proveerán los servicios básicos a un costo más bajo.No podemos arriesgarnos a interrupción alguna en los servicios básicos lo que impactaría el funcionamiento de la industria, el comercio, así como todo el pueblo, creando un desasosiego que afectaría la calidad de vida de todos los puertorriqueños.