Waleska Rivera

Presidenta Asociación de Industriales

“La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progreso. En la crisis nace la inventiva y las grandes estrategias”. Einstein

En estos momentos debemos ver oportunidades para corregir los problemas que nos llevaron a la degradación.  No olvidemos que nuestros problemas  reflejan el resultado de políticas de desarrollo económico y fiscales que datan del 1969 y que continúan en vigor sin cambios fundamentales. Otros, son producto de legislación que en lugar de responder a los intereses del país responden a presiones político-partidistas

Hasta mediados de los sesenta, Puerto Rico experimentó un crecimiento transformador basado en una estrategia de importación de capital externo para sostener una economía basada en la exportación industrial.   Desde ese momento nuestra economía no ha crecido suficiente  y lo que hicimos fue  aumentar el gasto y el endeudamiento público. Ante la amenaza de degradación, intentamos evitarla infructuosamente atendiendo el problema fiscal  a corto plazo. Ahora es absolutamente necesario que atendamos con la misma pasión, sin improvisación, la actividad económica sin afectar más nuestro  desarrollo económico a largo plazo. No podemos cargar más al sector productivo. Eso es lo que hemos hecho cuatrienio tras cuatrienio por casi cuatro décadas. ¡Ahí estriba el gran reto!

Puerto Rico ha contado con numerosos planes de desarrollo,  pero el sector privado no se ha adueñado de ellos para impulsar unos acuerdos que trasciendan líneas partidistas.

Es menester pasar de la tarea de ser la conciencia crítica de nuestro país a ser el motor que lo encamina.  No existe otra forma de actuar, que no sea en concierto de voluntades.

Estamos ante la oportunidad de corregir los errores del pasado con una reforma contributiva sencilla, equitativa y fácil de fiscalizar para evitar la evasión. Una reforma laboral que nos permita ser competitivos, un gobierno facilitador que brinde servicios de excelencia y cuyo tamaño, el país pueda sostener. El gobierno debe ser “accountable”,  rendir cuentas, ser eficiente, auto sostenible manteniendo los costos y legislar para poder atender los problemas socio-económicos dentro de los recursos con que cuenta.  No debe pasar una sola ley que no tenga un análisis positivo en el impacto económico. El gobierno debe responder al país como la empresa privada lo hace con sus socios.

Tenemos que tener sentido de urgencia  pero con conciencia para cambiar el rumbo del país y demostrarle al mundo que estamos unidos y ” open for business”.   No podemos cometer los mismos errores del pasado. Es indispensable que el sector no gubernamental; el sector empresarial, los trabajadores, el tercer sector, y  los sindicatos nos unamos pensando en Puerto Rico, no solo en un sector.   Formulando un plan que permita impulsar nuestro desarrollo futuro y que forme las bases de la gestión gubernamental.

Creamos en nosotros, tomemos control, para devolverle el, “Rico” a Puerto Rico.

Como dijo Einstein: “no pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.

¡Busquemos juntos ese progreso! ¡Manos a la obra!