WALESKA RIVERA
PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE INDUSTRIALES

Cuando la confianza pende de un hilo…

La confianza se fundamenta en la consistencia de nuestras acciones, en cumplir nuestras promesas y en no cambiar las reglas del juego a mitad del partido. No es tarea fácil, porque en la vida y en los negocios las circunstancias cambian constantemente.
Y la enmienda de la Ley 154 que se quiere aprobar hoy, además del impacto que tendrán en la competitividad, lacera la confianza de los que invierten en el país. Los costos de hacer negocios en la isla son más altos que en otras jurisdicciones. Los incentivos han sido la razón de atraer capital extranjero además de la estabilidad política y confianza creada para el que establece su negocio aquí.

Sin embargo, se trastoca esto y para resolver el problema fiscal de Puerto Rico se propone que la ley 154 cuyo arbitrio era escalonado, vuelva al 4% establecido en su origen a las compañías foráneas y se mantenga por 5 años. En ” arroz y habichuelas” esto es equivalente a que el banco que es dueño de la hipoteca de tu casa diga que como necesita más dinero, te cambia tu contrato hipotecario y aumenta el interés por lo que tienes que pagar más mensualmente por tu hogar!
Los efectos serán severos. Para algunas empresas aumentará significativamente sus costos operacionales y no podrán mantenerse en la Isla, y para otros, la incertidumbre los hará mirar hacia otros horizontes para futuras inversiones.

Se alega que el efecto no será tal pues los sectores afectados pueden deducir estos impuestos adicionales en los Estados Unidos, pero la realidad es que no todos pueden hacerlo y cada caso se vería afectado severamente.

Cambios en la Ley 154 provocaría que el Tesoro Federal (IRS) levante bandera en cuanto a si esta ley es temporera o es una permanente para subsidiar el gobierno. El IRS podría limitar más la reclamación de este crédito por que no existe un reglamento oficial. Mas aún, si la situación fiscal en Estados Unidos se deteriora, también ellos buscarán fuentes de recaudo.

El sector de la manufactura representa más de 100,000 empleos de alto calibre, bien remunerados y permanentes. De cada empleo en la manufactura se crean 3.3 empleos indirectos o inducidos. Las corporaciones foráneas aportan alrededor de un 25% del ingreso del presupuesto general de la isla.

Resolver el problema fiscal de Puerto Rico a corto plazo, afectando el desarrollo económico del país a largo plazo, es un grave error. No podemos afectar el potencial de desarrollo económico y de bienestar de nuestros residentes coartando las posibilidades de crecimiento del sector que más aporta al Producto Interno Bruto del país. No podemos arriesgar nuestro futuro!

Queremos ser parte de la solución pero con alternativas que no impacten ese futuro. Por eso, sugerimos alternativas como: cambiar fecha de implementación, formar un equipo de trabajo junto al gobierno para buscar soluciones para sanear la forma de administrar el gobierno y atemperarlo a lo que haría una empresa privada con problemas económicos y suscribir un documento para las casas acreditadoras explicando que el sector de mayor impacto en la economía de Puerto Rico por su posibilidades de creación de empleos e inversión está comprometido a echar hacia delante el país. Que entiendan es en nuestro mejor interés, hacerlo porque también somos inversionistas.
Hacemos un llamado a que se haga se implementen unas enmiendas al proyecto, que continuemos el diálogo antes de la aprobación del mismo. No podemos lacerar más nuestra confianza como país. Minarla sólo logrará que los que ven la situación de afuera aguanten la respiración a ver qué va a pasar, para decidir si se quedan, se van, si invierten o expanden operaciones porque su confianza en nosotros como país, pende de un hilo.